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En Gianmarco concebimos el perfil del rostro como una línea continua, suave y elegante, como el horizonte del Mediterráneo al atardecer. Cuando esa línea se interrumpe por la acumulación de grasa submentoniana —la conocida papada— no solo cambia la forma del cuello, sino también la percepción de todo el rostro. Por eso, los protocolos para eliminar papada Valencia están pensados como un trabajo de armonización, no de corrección agresiva.

La papada se forma por una combinación de factores: genética, cambios de peso, pérdida de firmeza en la piel y desplazamiento de los tejidos profundos. El tratamiento moderno no busca “quemar” grasa sin criterio, sino intervenir con precisión en cada uno de esos niveles: grasa, flacidez y calidad cutánea.

Nuestros protocolos comienzan con una evaluación estructural. Analizamos cuánto tejido adiposo hay, cómo está la piel y qué soporte tiene la musculatura del cuello. A partir de ahí diseñamos una estrategia personalizada que suele combinar tres herramientas médicas: inyecciones lipolíticas, bioestimulación y tecnologías de energía.

Las inyecciones lipolíticas son el primer paso. Se aplican en la zona de la papada mediante microinyecciones superficiales y profundas, según la cantidad de grasa. Estas sustancias actúan rompiendo las membranas de los adipocitos (células de grasa), liberando su contenido para que el propio cuerpo lo elimine de forma natural a través del sistema linfático. No es una liposucción: es un proceso biológico progresivo que afina el contorno sin alterar la textura de la piel.

En el protocolo de eliminar papada Mislata, este proceso se acompaña de bioestimuladores que activan la producción de colágeno. Esto es clave, porque al reducir la grasa, la piel debe retraerse de forma armoniosa. El colágeno nuevo actúa como un andamiaje interno que devuelve firmeza y evita el aspecto flácido.

En muchos casos, sumamos tecnología de energía —como radiofrecuencia o ultrasonidos focalizados— para potenciar la retracción cutánea. Estas energías trabajan calentando de forma controlada las capas profundas de la piel, provocando una contracción inmediata de las fibras de colágeno y una estimulación a largo plazo. El resultado es una piel más tensa, lisa y con un perfil más definido.

El tratamiento se realiza en sesiones cortas, sin necesidad de baja médica. Puede haber una leve inflamación o sensibilidad durante unos días, pero la mayoría de las personas retoma su vida normal casi de inmediato. Los resultados aparecen de forma progresiva: el cuello se ve más limpio, el ángulo entre mentón y cuello se vuelve más marcado, y el rostro recupera esa sensación de ligereza que tanto valoramos en la estética mediterránea.

En Gianmarco diseñamos cada protocolo como una obra personalizada. No buscamos borrar rasgos ni imponer formas. Buscamos devolver al perfil su línea natural, su elegancia y su coherencia. Eliminar la papada no es solo una cuestión estética: es una forma de reconciliarse con el reflejo, de sentir que el rostro vuelve a dialogar con la luz y el movimiento.

Y cuando ese equilibrio se logra, la belleza deja de ser un gesto forzado y vuelve a ser lo que siempre fue: una expresión serena de identidad.

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